Mercedes se ha dado cuenta de que su vida aparece en redes sociales sin que ella lo haya elegido. Su familia comparte momentos con ilusión, pero no percibe cómo esa exposición constante puede afectarle. A través de una historia cercana y muy comprensible para peques, este libro invita a reflexionar sobre la intimidad, los límites y el respeto a la imagen de la infancia.
Es un cuento valiente y muy actual, perfecto para abrir conversación en casa o en el aula sobre algo que a muchos adultos se nos ha ido un poco de las manos: compartir la vida de los niños en internet como si siempre fuera inocente. Mercedes pone sobre la mesa, con sensibilidad y sin dramatismos, que su vida privada es suya.
Nos gusta especialmente porque no solo cuenta una historia: también ayuda a hablar de privacidad, consentimiento, identidad digital y cuidado emocional desde una mirada respetuosa con la infancia. De esos cuentos que dejan pensando un buen rato, y eso siempre es buena señal.