Simona se ha dado cuenta de algo importante: muchas veces, los adultos no tienen en cuenta a los niños y niñas como deberían. Deciden por ellos, sin escuchar, como si su opinión no importara demasiado.
Pero Simona no se queda callada. Con valentía, alza la voz para recordar algo esencial: los niños y las niñas también son personas, con ideas, emociones y mucho que decir.
A través de un texto sencillo, directo y con un toque poético, este álbum invita a reflexionar sobre el respeto hacia la infancia y la importancia de escuchar, explicar y acompañar en lugar de imponer.
Un cuento que abre conversaciones necesarias en casa y en el aula, dando voz a los más pequeños y recordándonos a los adultos que educar también es saber escuchar.